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06 agosto 2009:
"Revisión Asco 2009"
con los Expositores Dr. Claudio Prieto, Dr. Luis María Alarcón, Dra. Graciela Gómez, Dra. Eva Lezcano...

27-28 junio 2009:
"Jornadas de Neuro Onco Pediatría" con los disertantes Jonathan Finlay, Jackelyn Baskin, y Miguela Caniza.

mayo 2009:
"Reconocimiento a la Trayectoria en Oncología año 2008" a la Doctora Silvia Sforza Tucci.

mayo 2007
"Reconocimiento a la Trayectoria en Oncología año 2007"al Doctor Claudio Prieto.

 

 



Lic. Raquel Molinas Pietrafesa. Psicóloga Clinica-Psicooncóloga

BURN-OUT en Oncología

El Burn Out se identifica como el síndrome que aparece en los cuidadores, en algunas circunstancias de la relación cuidador cuidado.

ETIOPATOGENIA

Este cuadro ocurre o se presenta ante la frustración de ideales, crónica y repetida; que simboliza o representa un obstáculo a una demanda afectiva o emocional, cuando esa demanda en el cuidador se constituye en la única o principal satisfacción o gratificación que el sujeto pretende y que se acompaña de un cuadro de “frustración interna”.

Llamamos Crisis a la respuesta, psico orgánica, brusca e inesperada ante una circunstancia externa real, que afecta al individuo y en la que él cree que no ha participado

El Estrés es también una respuesta psicorgánica a un estímulo externo o interno, físico o psíquico, real o imaginario, con frecuencia crónico, relacionado con una experiencia anterior y evaluada por la emoción. Tampoco requiere de una disposición previa.
La diferencia esencial de estos cuadros psicoorgánicos con el B.O. (Burn Out) es que aquí, en el B.O. existe una dificultad en el individuo para reconocer en sí mismo la circunstancia. En la crisis y en el estrés, el sujeto habla de sí mismo. En el B.O. habla del “otro”.

El Burn out es una patología del cuidador, los elementos necesarios para que pueda presentarse este “BURN OUT” en un cuidador pueden ser:
Por un lado un profesional, un cuidador que por el conjunto de factores biográficos que integran su personalidad y los que lo orientaron hacia esa actividad; más los aspectos idealizados y fantaseados e introyectados durante su aprendizaje y formación, ayudaron a crear un profesional omnipotente y ambicioso. Que además ha convertido ese objetivo idealizado en su principal o único designio.
Por otro lado el “cuidado”, un paciente o individuo atendido, cuidado o auxiliado que por las características de su afección y su evolución, indudablemente frustrará esos ideales exagerados, fantaseados y omnipotentes.
A ello puede contribuir la estructura social, cuando restringe los medios necesarios para esa eventual labor auxiliadora, reparadora o curativa que gratificaría al cuidador.
Pero, el elemento principal o más evidente en la acción lesiva del cuidador será siempre “la relación", que actuará como un disparador.
Del punto de vista psicológico, entonces, el estudio del Burn out es una investigación de la frustración, pero con características que modulan esa patología psíquica.

¿Por qué es frecuente en cuidadores de cáncer y sida?

Porque ambas son “enfermedades sagradas” y como tales, su tratamiento puede provocar mayor omnipotencia y por ello, mayor frustración.
Sin embargo, se ha observado que la frustración que podemos llamar “externa”, por factores evaluables por el observador no es por sí suficiente para que ocurra este Burn out. Como lo consigna Freud “La frustración por sí misma no es patógena, excepto cuando constituye la única satisfacción que el sujeto exige. Deberá ser completada por una frustración interna o subjetiva, propia del sujeto”.

EL CUADRO CLÍNICO o “No todos tienen todo”

El síntoma más grave es la dificultad para la autocrítica.

Podemos considerar la sintomatología psíquica y conductual en 3 áreas: El agotamiento emocional, la despersonalización de las relaciones y la falta del sentimiento de realización personal.
Lo que se expresa como agotamiento emocional es en realidad una dificultad real de recibir, expresar o emitir conscientemente estímulos o aferentaciones afectivas desde y para el paciente. Pareciera que se ha levantado un muro que bloquea en ambos sentidos la comunicación afectiva.

Se la denomina “agotamiento” sólo paro explicitar el cuadro, el cual siempre tiene un depositario determinado. Suele aparecer la frase: “Este paciente me agota!”.
La persona trabaja con tensión, está disconforme en múltiples aspectos. Pareciera que “busca lo que no está bien, pero no hace nada para mejorarlo”. Su irritación se traslada a su hogar y siempre es un individuo desgraciado.
Pierde fácilmente su humor y tolerancia y esto “se contagia” y se incrementa con el resto del personal o con colegas y pacientes.

LA SINTOMATOLOGÍA ORGÁNICA

Se expresa por trastornos del aparato osteoarticular, sintomatología cardiovascular funcional, alteraciones de la visión y apetito exagerado, frecuentes problemas de sueño, cefaleas, fatiga y palpitaciones.

EL TRATAMIENTO

Es complejo y dificultado. La desorientación diagnóstica hace de la persona Burn out un incomprendido, un perseguido y un desgraciado. Se hace daño a sí mismo, a los pacientes y a la estructura asistencial

Se propone la organización de juegos creativos y la teatralización, que parece ser efectivo y es fácilmente aceptada.
Es frecuente que en medicina, enfermería y otras actividades se idealice su actividad profesional a través de “nobles sentimientos” del cuidador, “profesión idealizada” y muchas otras que la realidad de la vida llevará a la frustración.
La participación en una técnica de grupos facilita la identificación y orienta su tratamiento. Su asistencia debería ser obligatoria y constituir un elemento evaluable de curriculum, adjudicando un cierto prestigio en su medio y ventajas en su labor.

EL Burn Out en los médicos oncólogos

Los síntomas citados para los oncólogos, se refieren a: cuadros depresivos, agotamiento emocional, despersonalización en su relación con los pacientes y encarnizamiento medicamentoso. En menor grado: deterioro cognitivo, incumplimiento de tareas y conflictos interpersonales.
El 56% de los médicos oncólogos refirió su circunstancia personal de B.O., independiente de su especialidad dentro de la cancerología.
La práctica individual es la más afectada, llegando al 63%, contra “sólo” el 47% en el caso de integrar una clínica o universidad.
El tiempo en el ejercicio de la profesión tiene su influencia, mayor en los más jóvenes: El 47% para los egresados hasta 1970 y llegó al 67% (¡!) en los egresados después de 1980.

Para los médicos oncólogos en resumen, en EE.UU. creen que 2 de cada 3 tienen síntomas de B.O. y 2 de cada 10 requieren tratamiento psiquiátrico.

Bibliografía

*Dr. José Schavelzon (Médico Psicoterapeuta)

*Belloch Garcia S.L. The professional burn out syndrome in resident physicians in hospital medical specialties. An.Med.Internat. 2000; 17:118

*Da Silva J.B.and col. O sofrimento psíquico dos enfermeiros que lidam com pacientes oncológicos. Rev.bras. Enferm. 1998.51:273

 

 

Asociación Mitaí
Para ayuda y sostén a niños y niñas con cáncer

 

 
               
       
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